LIBERACION QUE SANA

TERA 1/28/2008 Rosa Escribano Primera Hora
Durante siglos se nos ha hablado sobre la importancia de una mente sana para contar con un cuerpo sano. De ahí que existan diversas disciplinas con el propósito de encaminarnos a una estabilidad mental y emocional.
Para muchos, este intento pudiera implicar terapias prolongadas y el compromiso de seguir al pie de la letra unas recomendaciones que a veces pueden resultar complejas.
Sin embargo, para el creador del proceso CMR (Cellular Memory Release), Luis Ángel Díaz, nada más lejos de la verdad. Por el contrario, se trata de una meta muy posible y sencilla de lograr.
En contacto con el cuerpo
Al describir este método, Díaz señala que se trata de un proceso de liberación de memoria celular. "Es un autoempoderamiento donde la persona aprende a sanarse a sí misma a través del cuerpo", describe. "A través de ponerse en contacto con las energías naturales que están todo el tiempo esperando a ser contactadas mediante las emociones o los sentimientos", prosigue.
Creado a finales de la década de los noventa, este método toma como referencia que "las células de nuestro cuerpo están impregnadas por un campo electromagnético", explica Díaz. Se nos enseña que esta unidad contiene nuestro ADN, lo que constituye un mapa genético sobre nuestro cuerpo físico. Pero las células también cuentan con información "sobre tu estado mental, emocional y espiritual", señala el experto. "Contienen datos sobre tus experiencias en la vida".
Según Díaz, el estancamiento de la energía vital dentro de la memoria celular promueve desequilibrios de todo tipo, incluyendo físico y emocional. A través del proceso CMR, la persona puede "acceder y liberar la energía vital que ha estado estancada y atrapada dentro de las células de su cuerpo". Esto abarca "desde la infancia, la vida intrauterina o memorias ancestrales (de generaciones anteriores al nacimiento)". Además, es un proceso que guía a "salir del modelo de la víctima" para llevarte "al modelo de la autorresponsabilidad, de tomar responsabilidad por tu vida", resalta el experto, quien cuenta con estudios en medicina china y tibetana, shiatsu, reiki, acupuntura y herbología, entre otros.
El papel de la cultura
Cuando abunda sobre el método CMR, el experto manifiesta que el mismo "nos enseña a desaprender lo que la cultura nos enseñó", que es "a suprimir lo que sentimos, a no expresar, a pretender sentir algo diferente, a decir que sí cuando quiero decir que no", analiza Díaz. Incluso, observa que durante siglos se nos ha "programado para aceptar los sentimientos que nos hacen sentir bien", y del mismo modo, a "decir que no a los que nos provocan incomodidad".
Sin embargo, Díaz reflexiona que "aunque culturalmente lo consideremos normal, la realidad es que esto es una reacción habitual, antinatural". Bajo estas circunstancias es que "nos bloqueamos y empieza el proceso de desconexión y de dolor, que es un campo energético de contracción".
Por el contrario, la técnica CMR consiste en "un proceso donde no se juzga, no se interpreta, no se analiza, que es lo que de alguna manera estamos acostumbrados a hacer", explica el experto de origen argentino y radicado en California. De hecho, durante las sesiones se enseña a la persona a "dejar que el cuerpo sienta y haga el proceso de transformación por sí mismo, que es algo natural para lo que todos los seres humanos estamos diseñados", reitera.
Díaz añade que "cuando negamos los sentimientos que tenemos, se crea una toxicidad.